Dentro del mensaje de las Escrituras el agua juega un papel importante. La Biblia habla ciertamente mucho del agua: menciona por lo menos 1720 veces el tema “agua” directa o indirectamente.
No pretende este libro trabajar el tema de las aguas in extenso, pero es claro que el relato bíblico se inicia con aguas (Gn. 1:2) y finaliza con ellas (Ap. 22:17). Y dentro de este “marco acuoso”, Jesús también se revela como las Aguas (eternas), la fuente de agua viva. También se habla del río que sale del templo, del río de la ciudad de Dios, de las fuentes de aguas, y de que viene un tiempo, particularmente para Israel, en que lo desértico se convertiría en una zona ricamente irrigada.
Particularmente, el Dr. Piccardo busca reflexionar en cierta profundidad sobre nuestra relación con el agua, en lo que hace a nuestra esencia y vínculo con Dios, como también lo que hace a nuestro nacimiento del agua: qué significa, qué implicancias tiene, por qué es necesario. A partir de la revelación y las Escrituras consulta a las ciencias para recorrer esta realidad. Repasa así ciertos aspectos que tienen que ver con esta temática y ataca el tema desde distintos ángulos.
