Eclesiastés nos enseña que la vida “no es en vano” si la vivimos conforme a la voluntad de Dios. El rey Salomón llega a la conclusión de que lo mejor que se puede hacer es disfrutar las bendiciones de Dios, temerlo y guardar su palabra, ya que él experimentó con la vida y descubrió que no hay satisfacción permanente en las posesiones, los placeres, el poder o el prestigio. Lo tenía todo y estaba vacío. ¿Vive para Dios o para el mundo? ¿Qué es la vida para usted? ¿Vanidad o Victoria?