Tanto ante los reyes de la antigüedad como ante los gobernantes actuales, el pueblo nunca ha podido acceder a su presencia y comunicarse directamente con ellos sin un permiso especial. A los cristianos, como parte del reino de Dios, con la oración se nos invita a tener una audiencia con el soberano, una oportunidad de llegar a la corte de los cielos y de hablar con el Rey del universo. El propósito de este libro es estudiar esta audiencia: entender quién es el Rey, considerar cuál es nuestra condición ante Él, y entonces considerar las palabras apropiadas para hablar con nuestro Rey.