Mater et magistra (latín: «Madre y maestra») es una carta encíclica del papa Juan XXIII que fue promulgada el 15 de mayo de 1961. Fue anunciada el día anterior ante miles de personas en un discurso dirigido "a todos los trabajadores del mundo". La misma sostiene que una economía justa no sólo depende de la abundancia y distribución de bienes y servicios sino que incluye el papel de la persona humana como sujeto y objeto del bienestar. Propone la cristianización de la familia, la empresa y la sociedad; la vocación de la Iglesia y de cada cristiano es superar la excesiva desigualdad entre los distintos sectores de la sociedad y resistir los procesos económicos y políticos que ponen en peligro la dignidad humana y la libertad.