Los pastores cuidan un alma de la misma manera que un médico cuida un cuerpo. En una época en la que muchas iglesias han perdido de vista el verdadero propósito de la iglesia, El cuidado de las almas invita a una nueva generación de pastores a adquirir buenos hábitos y la sabiduría práctica necesaria para ministrar los corazones y las almas de aquellos que tienen bajo su cuidado.