Dios envió a su pueblo al profeta Isaías en un momento de gran prosperidad. Pero también fue una época de decadencia moral y espiritual. En los primeros 39 capítulos de su profecía, Isaías advierte del juicio venidero de Dios sobre su pueblo y sobre todas las naciones. Sin embargo, estos capítulos también contienen ricas y reconfortantes promesas de la gracia de Dios y la futura llegada del Mesías.
