Conocido mundialmente por su pasión evangelística, erudición bíblica, y vocación pastoral, John Stott se ubica entre los maestros de la Escritura más admirados. Sin embargo, quienes lo conocieron de cerca testifican que fue una persona sencilla. No se preocupó en promover conceptos originales. Más bien, se dedicó a buscar con tenacidad en la Biblia las respuestas a los dilemas de su generación. Vertió su enseñanza en sermones, libros, artículos y ponencias que invitaban al público a participar con su mente y corazón.