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Un Reposo para el Pueblo de Dios, Hebreos 3:1–4:13

Un Reposo para el Pueblo de Dios, Hebreos 3:1–4:13

David F. Burt

| Editorial CLIE | 1994

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Comentario Ampliado del Nuevo Testamento: Hebreos 3-4.

¿Una epístola difícil? Muchos creyentes que reconocen en teoría que la Epístola a los Hebreos es uno de los libros más sustanciosos de la Biblia, sin embargo ni la conocen a fondo ni se animan a estudiarla. Les parece demasiado difícil. Este comentario es el tercero de siete tomos que el autor magistralmente expone sobre la epístola a los Hebreos.

Nadie puede negar el carácter único de Hebreos ni que sea un texto de suma importancia en un conjunto del Nuevo Testamento. El gran tema de Hebreos es la absoluta suficiencia de la obra salvadora de Jesucristo. Vez tras vez, el autor de Hebreos nos señala la solidez de nuestra esperanza en Cristo, la absoluta capacidad de nuestro Señor para salvarnos. Es aquí pues, donde descubrimos la aportación especial de esta epístola. En Hebreos vemos las sombras del pasado a la luz de la realidad de Cristo. Entendemos de qué manera Cristo es el cumplimiento de lo antiguo. Se nos explica cómo el orden material y temporal del Antiguo Testamento cede ante un nuevo orden espiritual y eterno que es en realidad el orden que Dios tenía en mente desde el principio. Y más aún, ya que el propósito principal del tabernáculo y sus ritos consistía en señalar un camino por el cual el hombre podía acercarse a Dios. Hebreos, al utilizar el simbolismo del Antiguo Testamento como su punto de referencia, nos expone con una claridad única el “camino nuevo y vivo” a Dios forjado por Jesucristo. Es por esto que Hebreos, a pesar de sus dificultades, es un libro fundamental para la vida cristiana.

El autor, David Burt, nacido en el Sur de Inglaterra, cursó estudios de filosofía en la Universidad de Oxford.En 1967 se trasladó a Madrid (España) donde colaboró en los inicios de los Grupos Bíblicos Universitarios (GBU) en España, siendo desde 1971 hasta 1977 su primer secretario general.

En 1978 se trasladó, juntamente con su esposa e hija, a Barcelona, donde durante trece años ejerció como pastor de la Iglesia Evangélica Bautista de Gracia, la mayor de la ciudad.

Actualmente se dedica a un ministerio de enseñanza y predicación, así como a sus tareas de escritor.

Desde 1983 es ciudadano español.