San Agustín siempre nos ha apasionado con la profundidad y fervor de sus escritos. Es el hombre del corazón, enamorado de Jesucristo, la verdad viviente. En sus confesiones se revela como el hombre que fue: de una preclara inteligencia y de un gran corazón, abierto al amor de Dios y del prójimo. En este primer tomo el Santo doctor habla de sus primeras pequeñas faltas hasta su alejamiento del Maniqueísmo.