Si en nuestras iglesias no hay crecimiento, quizá no se deba a que no nos preocupemos de las personas nuevas sino al hecho de que no estamos discipulando a los miembros de forma eficaz. Greg Odgen habla de la necesidad del discipulado en las iglesias locales y recupera el modelo de Jesús: invertir en un grupo pequeño de personas para que sus vidas sean transformadas y que así ellas puedan ayudar a otros a caminar hacia la madurez en Cristo. Odgen habla mucho de la transformación; no solo de la transformación de los discípulos, sino también del concepto del discipulado. Según él, el discipulado debería convertirse en un proceso que se pueda transmitir y, así, tener un impacto a través de las generaciones.