Esta es una obra polémica diseñada para mostrar, entre otras cosas, que la doctrina de la redención universal no es escritural y destructiva para el evangelio. Por lo tanto, es posible que no sea de interés para muchos. Aquellos que no ven ninguna necesidad para una pureza doctrinal y no tienen tiempo para los debates teológicos que ponen de manifiesto las divisiones entre los así llamados evangélicos, pueden llegar a disgustarse con la publicación de este libro. Pero es precisamente para ellos que Owen escribe, bajo la convicción que les ayudará a recuperar el antiguo, auténtico evangelio bíblico y alinear su predicación y práctica a él mismo.