Es la edición más antigua que circula en el medio eclesiástico evangélico de la reconocida y altamente apreciada versión Reina-Valera. Su valor estriba en reflejar, de manera más cercana, el sabor de la primera RV procedente de principios del siglo XVII. Como todas las revisiones de RV auspiciadas y realizadas por las SBU, esta revisión reúne las siguientes características: refleja el castellano de la época de oro de la literatura castellana; su base textual, para el NT, es la del Textus Receptus (de Erasmo de Rótterdam) que fue la edición del NT griego que hasta el momento se conocía; por ser una traducción formal o más o menos literal, se acerca bastante a la personalidad lingüística y gramatical de los idiomas bíblicos (hebreo, arameo y griego). Por esta virtud, esta versión, al igual que la Reina-Valera 1960 se convierten en excelentes “libros de texto” para la exégesis bíblica.