Muchos problemas actuales han aumentado la responsabilidad del pastor, que ya no puede limitarse al púlpito. Es imprescindible que aconseje personalmente y con destreza.
Su éxito depende ahora del entendimiento que tenga de la naturaleza humana, de su conocimiento de las técnicas de aconsejar y de la ayuda del Espíritu Santo.
El autor trata de contestar estas y otras preguntas, llevando al lector a través de temas variados y actuales: la formación del niño, la adolescencia, la delincuencia juvenil, el alcoholismo, la drogadicción, el matrimonio, el sexo, la depresión y varios más.