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Jul 4
Independence Day

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El período histórico de la nación de Israel que cubren los dos libros de Samuel se caracteriza por guerras, divisiones y rivalidades. Las diferentes facciones se disputaban el derecho a gobernar, olvidando que ese pueblo era el escogido de Dios y por lo mismo, estaba bajo el gobierno divino.

A su pesar, el profeta Samuel aceptó ungir a Saúl como primer rey cuando el Señor le dijo: “No te han desechado a ti, sino a mí han desechado… oye su voz, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos”.

Esta profecía se cumplió a cabalidad porque el pueblo se vio envuelto en una serie de guerras intestinas que diezmaron la población y enriquecieron a los gobernantes. Sin embargo, en las postrimerías del reinado de David, el “rey conforme al corazón de Dios”, se inició una era de progreso y estabilidad económica que continuó bajo su hijo Salomón. A partir de él, se dividió el reino y comenzaron los graves problemas que llevaron a los israelitas a la derrota y cautividad.

El autor presenta aplicaciones prácticas que podemos aprender del ejemplo del pueblo contumaz y rebelde de Israel.