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Logos en Línea

COMIBAM III

 

En nuestra edición del mes pasado Noticias en Línea presentó la primera parte del reporte de investigación del congreso COMIBAM del 2006 acerca de las misiones Iberoamericanas. Este reporte ha sido de grán utilildad para aquellas iglesias Iberoamericanas que han establecido un programa de misiones autóctono, de perspectiva Iberoamericana. Logos, conciente de la gran tarea de misiones que aguarda al mundo hispano, tuvo el privilegio de contribuir a este noble cometido con el debut de la Biblioteca Digital de la Misión; una herramienta colmada de recursos escritos por hispanos, para hispanos. Sírvace leer a continuación la conclución del reporte de investigación COMIBAM junto con la mejor herramienta de capasitación para dicha tarea.

 

 

 

Conclusiones Proyecto de investigación


Fase I – Misioneros de campo


El reporte preliminar presentado a todos los asistentes al congreso y que se denominó: “Fortalezas y debilidades del movimiento misionero iberoamericano” fue conducido por el director del proyecto el Dr. Leví Decarvalho que explicó en primera instancia cuáles han sido las metas propuestas y la estrategia delineada para llevar a cabo este proyecto que tiene como fin reunir elementos de juicio para emprender cambios o ajustes necesarios en la tarea misionera.

El desafío fue presentado bajo una pregunta muy elocuente: ¿Qué haremos con toda esa información? Las estadísticas representan vidas preciosas puestas al servicio del Señor y Dios las ha confiado en las manos de la iglesia iberoamericana. ¿Qué podemos y debemos cambiar y cómo lo vamos hacer? También se presentó una panorámica de los perfiles que se han tenido en cuenta en el proceso de la investigación con lo obreros, contando entre otros: mega esferas, grupo teológico, tiempo de servicio, género, estado civil, tipo de trabajo (ministerios), edad, país de origen, país de servicio, estructura de envío, etc.

Veamos algunos de los temas puntuales que se abordaron en el congreso como muestra de los resultados preliminares de la investigación y las tendencias que se están reproduciendo en dichas áreas:

1. Capacitación bíblica y misionológica. Antes de salir y después de llegar al campo.
Cursos específicos:
   • En general, los estudios de misionología son relegados a un plan secundario si son comparados
con los estudios bíblico-teológicos.
   • Los estudios de aprendizaje de lenguas, antropología cultural y cursos prácticos son todavía
incipientes en la mayoría de los casos.Cursos de “reciclaje”:
   • Menos de ¼ de los obreros reportan haber tomado cursos de actualización desde que llegaron al
campo.

2. Especialistas de campo                                    
   • Es incuestionable que el obrero necesita recibir ayuda para sus problemas de campo.
   • Por ende, la necesidad de formar especialistas en distintas áreas.
   • Más de la mitad no cuenta con ayuda especializada.
   • El número de especialistas actualmente en formación es muy pequeño en relación a la demanda por
ese tipo de ministerio.

3. Presupuesto y elección de campo y ministerio     
   • Más de la mitad de los obreros tiene la responsabilidad de levantar su propio sostén.
   • Son pocas las iglesias que se han comprometido con la totalidad de las necesidades financieras
de sus obreros.
   • Hay poca participación de las iglesias y agencias en la elección del campo y ministerio de sus
obreros.

¿Qué significa todo esto?
 a. Un alto porcentaje de los obreros que trabajan en otros contextos culturales no han sido
adecuadamente preparados para ello.
 b.  Los estudios de misionología todavía son insuficientes o inexistentes en muchos casos.
 c. La mayoría de los obreros no recibe la ayuda especializada que necesita para resolver sus problemas
de campo.
 d. El número de especialistas de campo es insignificante en comparación con las necesidades de los
obreros y no va en aumento como debía.
 e. La mayoría de los obreros tiene la responsabilidad de levantar su propio sostén – aunque estén en el
campo en la mayor parte del tiempo.
 f. La participación de iglesias y agencias en la elección del campo y ministerio de los obreros es
todavía pequeña.
 
4. Prestaciones – detalles
   • La mitad de los obreros no tiene un plan de salud en su campo de trabajo.
   • Más de la mitad de los obreros no tiene un plan de jubilación y otros 18% tienen esperanza de
tener uno antes de que mueran.
   • Más de la mitad de ellos no ha preparado ningún plan para posibles emergencias en el campo.

5. Adaptación al campo
   • De los obreros que necesitan ministrar en un idioma que no es el suyo, un alto porcentaje
todavía tiene problemas de comunicación.
   • Muchos obreros tienen dificultad en hacer amistades con autoridades civiles.
   • El choque cultural puede durar más de lo previsto.

6. Género, estado civil y liderazgo
   • El papel de la mujer en la misión es una cuestión que necesita ser discutida con cuidado.
   • Asimismo, el papel de los solteros requiere una consideración seria por parte de todos.
   • Mujeres y solteros muchas veces desearían que sus líderes entendiesen sus problemas por
experiencia propia y no solamente en teoría.

7. Comunicación entre líderes y liderados
   • Un líder que no sabe comunicarse de manera clara y objetiva no puede esperar que sus obreros
sean efectivos en su labor.
   • Comunicarse regularmente con los obreros ayuda a reforzar la filosofía de trabajo del grupo.
   • La comunicación estratégica exige planificación y diálogo para dirimir dudas y prevenir
conflictos y frustraciones.

8. Relaciones entre obreros
   • El cómo resolver los conflictos personales es más importante que detectarlos.
   • En situaciones de crisis, 1/3 de los obreros tienen dificultad de pedir ayuda.
   • Poco más de la mitad reporta que ha aprendido a cooperar de manera dinámica con menos conflictos
personales.

9. Solteros
   • Los obreros solteros sufren principalmente con el sentimiento de soledad.
   • Además, sufren con la discriminación por ser solteros, la depresión ocasional y el acoso.
   • Las agencias prefieren que sus líderes sean casados.

10. Trabajo y descanso
   • 1/3 de los obreros no toman vacaciones.
   • Otro tercio no descansa lo suficiente.
   • Las mujeres son las que más sufren de agotamiento.
   • La verdad es que la mitad de los obreros está agotada.

11. Éxito y fracaso
   • 1/3 de los obreros no se sienten exitosos en su trabajo.
   • Los que tienen entre dos y cinco años en el campo son los que más sufren con el sentimiento de
fracaso.
   • A pesar de todo, el 81% de los obreros está dispuesto a quedarse en el campo y no piensa
regresar antes del tiempo a su país de origen.

Siguiendo los temas propuestos: llamado, capacitación, envío y trabajo de campo, presentamos una evaluación preliminar:

Llamado
La mayoría de los encuestados ha sentido su “llamado” por una inquietud de Dios en su corazón. Por
tanto, la iglesia juega un papel preponderante en alimentar a la congregación con una visión misionera de las Escrituras. Por otro lado, hay necesidad de fortalecer la experiencia del obrero en el ministerio de su iglesia local como preparación para una buena actuación en el campo.  Asimismo, la mayoría de los encuestados ha demostrado su preocupación con el hecho de que sus iglesias, aunque han aprendido mucho a través de los años, todavía necesitan mejorar en su manera de acoger a los que se sienten llamados a la misión. Para algunos de ellos, esa reacción es todavía negativa y necesita cambiar para que puedan conducir a esas personas en su preparación, envío y trabajo de campo.

Las personas solteras cada día tienen mayor protagonismo en la obra misionera. Gran número de los solteros encuestados han reportado que sus iglesias apoyaron su llamado misionero sin ningún problema. La mayoría dijo haber tenido la seguridad de ir al campo en su estado de soltería; sólo una minoría resintió haberlo hecho en ese estado.

En general, los solteros seleccionaron su campo misionero sin preocuparse por su estado civil. Un bajo porcentaje manifestó no estar en el campo donde sintió el llamado por ser soltero.

Capacitación
Es evidente el desequilibrio entre el tiempo que se invierte en la preparación bíblico-teológica y la
preparación misionológica del obrero. La gran mayoría de ellos invierte de tres a cuatro veces más tiempo en el primero que en el segundo. Para personas que se proponen a cruzar fronteras, más o menos distantes culturalmente, es fundamental considerar el equilibrio y relevancia que le damos a cada parte.

La preparación debe incluir una concienciación de las diferencias culturales que se va a enfrentar en el campo, aunque no sea específica para el grupo con el cual se planea trabajar. El currículo de las escuelas bíblicas y seminarios, por lo general, no contempla cuestiones transculturales. Urge reconsiderar los currículos mínimos y específicos que queremos proveer a nuestros obreros. De esta manera, podremos proveer una enseñanza de calidad y enfocada a las necesidades del campo.

Envío
El delicado balance entre el sentirse llamado y la elección del campo, tipo de trabajo, agencia de envío
y los cálculos de presupuestos personales y ministeriales necesita ser reconsiderado por todos. Si el liderazgo ejerciera un papel más preponderante en esas decisiones, quizás la relación obrero-líder sería más estrecha.

Hay que reconocer y alabar el espíritu de sacrificio de miles de hombres y mujeres que salen al campo sin un respaldo financiero mínimo, confiando en que Dios les va a suplir cada una de sus necesidades. La mayoría no cuenta con un plan de salud o un plan de retiro adecuados. La anticipación de emergencias debería ser un asunto más común en los preparativos de envío.

Sería recomendable que reflexionáramos juntos sobre los requisitos mínimos/básicos exigidos para el trabajo de campo de forma a contemplar diferentes contextos de ministerios y la formación espiritual y ministerial que deseamos promover. Hay muchas personas que se ven en la contingencia de desarrollar actividades en el campo para las cuales no están preparadas.

La carga de buscar los fondos necesarios para el trabajo recae sobre la mayoría de los obreros encuestados. Creemos que un diálogo entre enviados y enviadores es fundamental para dinamizar ese proceso y minimizar los conflictos que surgen a partir de ese desequilibrio.

En nuestras conferencias y congresos misioneros hablamos frecuentemente de los no alcanzados, pero para la mayoría de los encuestados las necesidades de esos grupos no han sido un factor preponderante en su elección de su campo de trabajo. Urge repensar nuestra estrategia de movilización en cuanto a este asunto.

Trabajo de campo 
La definición de objetivos y estrategias por parte de los líderes de las agencias/juntas misioneras y la
buena comunicación de esas ideas es fundamental para que los que están en el campo tengan claro en su mente qué se espera de su actividad. La debilidad que hemos detectado en la “comunicación estratégica” entre líderes y liderados ha dificultado la evaluación de su efectividad en el campo. Por otro lado, el llamado “cuidado integral” del obrero no es un ente separado de su actuación evangelística/misionológica. Hay necesidad de unir las dos cosas por medio de personas con reconocida experiencia de campo que puedan ayudar a los misioneros en sus necesidades específicas de ministerio así como en sus necesidades espirituales.

La cooperación entre colegas es en parte un reflejo de la comunicación entre líderes y liderados. Los que tienen una asistencia deficiente para sus necesidades de campo, ya sean personales, familiares y/o ministeriales, seguramente evidenciarán problemas relacionales a mediano y largo plazo. Cuando a esto agregamos el agotamiento de la mayoría de los obreros, el cuadro se torna aún más preocupante.

Necesitamos capacitar a más especialistas para atender a las necesidades de los obreros. La inversión que se está haciendo para esto es todavía muy incipiente como para atender a la creciente demanda para ese tipo de “cuidado integral”.

A pesar de que para la mayoría de las personas encuestadas les faltan los recursos mínimos para desarrollar sus ministerios, ellas siguen firmes en sus puestos. Si hay algo que alabar en nuestros misioneros es su espíritu de sacrificio en pro de la obra que el Señor ha confiado en sus manos. Las mujeres y hombres asalariados del mundo de los negocios ya habrían desistido de sus asignaciones y vuelto atrás, pero no así nuestros obreros. La mano del Señor los empuja adelante y su Espíritu los ha usado para cumplir con la tarea que les ha dado. De eso podemos enorgullecernos como movimiento.

En el campo, muchos obreros, tanto los solteros como los casados, experimentan sentimientos de soledad. En cuanto a la aceptación, algunos de los solteros dijeron que no tuvieron ninguna dificultad para ser aceptados por los nacionales mientras que otros tienen algunas limitaciones en ocasiones especiales. Asimismo, informan que la mayoría de sus agencias prefieren que sus líderes estén casados.

La Biblia dice que el trabajador es digno de su salario. El mismo Jesús sacaba sus a discípulos a un lugar aparte para que descansaran del trabajo. De la misma forma, nuestros obreros necesitan ser sacados a un lugar aparte, de tiempo en tiempo, para renovar sus fuerzas, recibir consejería, pasar por cursos que sean relevantes para sus ministerios, y reanudar sus relaciones con la familia de la fe que ha reconocido su llamado y ha invertido en ello, sea en finanzas o en intercesión. Debemos reconsiderar nuestra manera de asistirlos en el campo—no para consentirlos, porque de eso no se trata, sino para cuidar el tesoro en vasos de barro que el Señor ha puesto en nuestras manos como movimiento.

Hay fortalezas en nuestro movimiento que hay que reconocer, pero también hay debilidades que hay que enfrentar y resolver. Que Dios nos dé la humildad y el valor de reconocer nuestras fortalezas y cambiar nuestras debilidades para que su nombre sea aún más glorificado entre las naciones.

Conclusiones preliminares de las mesas aleatorias

Las mesas aleatorias fueron tiempos en las mañanas de discusión y acercamiento en grupo, en donde los 287 misioneros invitados tuvieron la oportunidad de expresar sus experiencias, opiniones e ideas a los líderes del movimiento misionero iberoamericano en base a los temas propuestos desde la plataforma. Estas mesas, como su nombre lo indica “aleatorias” estaban conformadas por congresistas de diferentes países, contextos sociales, posiciones teológicas, etc. Lo que le dio un valor incalculable a las discusiones y por ende a estas conclusiones. Cada día se trabajó cada uno de los temas involucrados en la investigación del proceso COMIBAM III bajo guías preparadas anticipadamente como también de la presentación de los obreros en las mañanas del congreso.

A continuación algunas conclusiones preliminares de cada tema:

Disciplina espiritual

1. Concienciar a la iglesia en el apoyo económico para el misionero en todas las áreas (mensualidad, salud, retiro). Esto suaviza mucho la carga económica y permite una mejor relación espiritual con Dios.

2. Supervisión del misionero en el campo (rendimiento de cuentas) tanto en el área de trabajo, como
familiar y espiritual. Que la iglesia pueda proveer de mentores amigos para los misioneros a quienes
ellos puedan rendir cuentas con sinceridad.

3. Desarrollo de una disciplina espiritual como parte de la formación del misionero desde antes de
salir al campo, como en el campo mismo.

4. Que el misionero tenga, por lo menos, una formación bíblico-teológica básica antes de salir al
campo de misión.

5. Que la iglesia tenga la responsabilidad de cuidar al obrero (esposo, esposa, hijos, solteros,
solteras) con programas adecuados para su crecimiento espiritual.

6. Que la oración y el estudio de la Palabra sean la pieza clave para el desarrollo del misionero
en el área espiritual, para eso, la iglesia debe comprometerse a brindarles el apoyo necesario y
constante para que ellos no decaigan en esa área debido a las presiones que sienten en el campo.

7. Dar conciencia al misionero de lo que significa tener una disciplina espiritual en medio del
contexto cultural en el que va a desarrollar su trabajo. Por esto, es necesario que la iglesia pueda
suministrarle todas las vías necesarias para un buen desarrollo en esa área de comunión con Dios.

8. Desarrollo de carácter a través del discipulado y trabajo específico con cada miembro de la
familia misionera o con cada soltero o soltera que salga al campo.

9. Proveer clínicas misioneras (por lo menos una anual) que ayuden a la iglesia y al misionero en
sí, desarrollando un trabajo en equipo con profesionales.

10. Que el misionero tenga la confianza plena de compartir con su pastor, mentor o consejero, las
necesidades espirituales que requieren de una ayuda inmediata. Si el obrero no mantiene a la iglesia comunicada no puede tener un buen cuidado pastoral.

Capacitación bíblica y misionológica

1. Que toda institución bíblica contenga estudios de misionología con experiencia transcultural a corto plazo, sin importar que esos viajes se hagan primero dentro del mismo país de origen del misionero.

2. Crear conciencia a la iglesia de la importancia de la capacitación bíblico-teológica a fines de
mantener un buen trabajo en el campo de misión. Es una responsabilidad que el misionero sea capacitado antes y mientras se encuentre en el campo.

3. Que se tenga un fondo común en la iglesia con el objetivo de financiar la capacitación del
misionero.

4. Que el misionero tenga, por lo menos, el aprendizaje de un segundo idioma como base para la
comunicación en el campo. El inglés podría ser un idioma base.

5. Enfatizar la formación bíblica y de carácter para un mejor desarrollo espiritual en el campo.

6. Algunas materias recomendadas para la capacitación: Psicología, postmodernismo, sociología y
práctica de campo, historia de las misiones, lingüística, religiones mundiales, resolución de conflictos.

7. Que los centros y seminarios teológicos otorguen validez a los diferentes cursos que el
misionero haya realizado, así se reducen los costos de los programas.

8. Presentar programas educativos a distancia con la supervisión de la iglesia y la agencia
misionera.

9. Que las agencias misioneras informen a la iglesia sobre sus programas de capacitación y mantener
alianzas más eficientes para suplir esa área.

10. Que el profesorado que imparta las clases de misionología sean personas capacitadas y con
experiencia de campo.

Aprobación y financiación de los estudios

1. Cooperación y acuerdos con los centros de capacitación para suplir con las necesidades de los candidatos.

2. Impartir la visión a la iglesia a través de conferencias o reuniones exclusivas para hablarles
sobre la importancia de la capacitación del misionero previa a salir del campo. Esto ayudaría muchísimo en los resultados de la labor en el campo.

3. Que la iglesia pueda proveer de un fondo e incentivar a las personas para que exclusivamente
aporten para los estudios de los misioneros.

4. Realizar actividades extras que ayuden y motiven a la congregación para hacerla consciente sobre
la importancia de la capacitación más que de la misma infraestructura de construcción de la iglesia y así pueda proveer las finanzas necesarias.

5. Abrir oportunidades de participación a personas empresarias o empresas cristianas para levantar
fondos únicamente para el área de capacitación.

6. Que la iglesia trabaje conjuntamente con el comité de misiones para comenzar un trabajo
constante con el misionero para la recaudación de fondos para sus estudios.

7. Llegar a un acuerdo anticipado con el misionero y el centro de capacitación para buscar
facilidades (becas, institutos, cursos, programas, proyectos) requeridos según las necesidades del obrero.

8. Concienciar a la iglesia de que el proceso de preparación de los misioneros es largo, por lo
cual es necesario que se entienda que en esta área se requiere de paciencia e inversión financiera.

9. Que el candidato pueda comprometerse con el liderazgo sobre su necesidad de tener una
capacitación espiritual y de formación transcultural.

Presupuesto y elección de campo y ministerio

1. Proporcionar los fondos necesarios para el sostenimiento del misionero en el campo a través de estrategias que involucren a la iglesia entera a través de programas de motivación del campo misionero. Este presupuesto debe cubrir las necesidades básicas que incluya jubilación, seguro médico, capacitación, etc.

2. Que se tengan estudios de investigación sobre el área financiera sobre el campo de una manera más real, previo a la salida del misionero y en otros casos, reevaluar los presupuestos actuales para lograr un equilibrio.

3. Que se mantenga, por lo menos una vez al año, levantamiento de promesas de fe dentro de la congregación. Concienciar a la iglesia en todos los niveles: niños, adultos y jóvenes.

4. Que haya acuerdo y armonía entre la iglesia, la agencia y el misionero para determinar el campo de acción.

5. Establecer y evaluar los presupuestos que debe trabajar el misionero para la recaudación de fondos. Estos presupuestos deben ser aprobados por el liderazgo de la iglesia local. Al mismo tiempo, las tres partes: iglesia, agencia, misionero, deben elaborar juntos el presupuesto.

6. Mantener un comité de apoyo para el misionero dentro de la iglesia que se encargue del área financiera tanto en el campo como cuando está de estancia en el país de origen.

7. La agencia misionera debe tener también participación en la elaboración del presupuesto del misionero.

8. Que se tengan visitas al campo de parte de la iglesia para así tener un informe de la otra parte sobre las necesidades puntuales del misionero.

La iglesia y el campo

1. La iglesia debe formar líderes de misiones que tengan experiencia en hacer misiones.

2. Crear un comité. de misiones que de a conocer el entorno y forma de vida del misionero y que constantemente este promoviendo actividades a favor del misionero.

3. Debe haber comunicación continua entre obreros, iglesia y comité.

4. La iglesia debe hacer sentir al misionero que lo acompaña en su tarea, no que solo le pide cuentas.

5. La iglesia debe invertir en la capacitación del obrero antes de ser enviado al campo misionero.

6. Elaboración de un plan estructurado y sistemático que conste de parte formativa, teórica y práctica antes de enviar a los obreros donde también involucren todo lo relativo al área económica.

7. Cada misionero primero debe  colaborar en su iglesia para ser probados allí.

8. La iglesia debe designarle un tutor pastoral que lo visite anualmente para apoyarlo.

9. Que el pastor mantenga comunicación constante con el misionero preocupado de su vida espiritual y no solo de la obra.

10. Que la iglesia y la agencia evalúen el trabajo del misionero de acuerdo al fruto del carácter de Cristo en la vida del obrero, más que de números y actividades realizadas.

11. Cuando regrese se debe tener un comité de recepción que lo haga sentir como en casa.

12. Cuando el misionero regresa se le debe proveer consejería matrimonial y familiar aunque no parezca necesario.

Especialistas de campo

1. Es muy importante contar con misioneros que han tenido un buen tiempo de experiencia transcultural (aquellos que están de regreso) para dar visión y formación a la iglesia, así como también ayuda en el área de consejería para otros obreros.

2. Que los especialistas puedan trabajar a nivel interdenominacional y sean experimentados en el campo, no solamente en el área profesional.

3. Tener en cuenta la vida y testimonio de la persona que ha sido llamada a servir en el área de especialista. Que tenga un corazón de pastor, experiencia de campo y sea entendido en administración.

4. Generar recursos para preparar especialistas de campo para el beneficio de los misioneros.

5. Que las agencias y las iglesias cooperen ampliamente en la formación y selección del especialista.

6. Buscar alianzas con otras iglesias y organizaciones que ya han tenido experiencia en el campo para tener ayuda hacia aquellos misioneros que no son apoyados por sus propias iglesias.

7. Que sea la misma iglesia la que proporcione especialistas profesionales que estén dispuestos a ayudar a los misioneros directamente en el campo.

8. Que haya líneas de comunicación entre iglesia- agencia- misionero para el conocimiento de las necesidades específicas que requieren de especialistas.

Género, estado civil y liderazgo

1. El llamado puede ser indistinto del género (hombre, mujer) o estado civil. No puede haber impedimento para el que tiene un llamado misionero.

2. Tomar conciencia de las necesidades de los misioneros solteros. Muchos de ellos necesitan ayuda en el área emocional. Proporcionarles un apoyo y relación con matrimonios mentores.

3. Se necesitan especialistas que trabajen en diferentes áreas con cada matrimonio o con los solteros. Manteniendo así un balance para cada uno.

4. Que los obreros tengan participación en el liderazgo local antes de salir al campo, esto les proporcionará más experiencia.

5. Concienciar al misionero sobre la importancia del trabajo en equipo, cualquiera que fuere su participación dentro del liderazgo en el campo.

6. La carga del trabajo de campo deber ser equilibrada y justa para ambos géneros.

7. Se debe pensar en el liderazgo en función de capacidad y no de género.

8. Motivar al buen relacionamiento entre casados y solteros en los distintos equipos de campo, aprovechando oportunidades de convivencia.

9. Crear un equipo de mujeres dentro del mismo campo para ministrar y atender a otras que viven fuertes choques en los países más cerrados.

10. La mujer (casada o soltera) sigue siendo la más afectada al momento de trabajar en el campo por la poca credibilidad de su ministerio. Mucho de su trabajo solo se relega al cuidado del hogar, la familia, o los hijos.

Prestaciones

1. Si el misionero no tiene un plan de jubilación, automáticamente no tiene recursos para después de su retiro, pues no podría empezar algo nuevo por cuanto ya no tendría las mismas fuerzas de su juventud. Por lo tanto, se debe capacitar a la iglesia en el área de prestaciones salud, salario y jubilación.

2. La iglesia debe tener como prioridad los siguientes planes para el misionero: fondo de jubilación, casos de emergencia, un fideicomiso, seguros nacionales e internacionales de salud, vivienda, etc.

3. Movilizar a los miembros de comités de misiones de las iglesias para acercarlas a las agencias misioneras y así hacer eficiente la concienciación y proyección de las necesidades de los misioneros en el campo, de tal manera que año tras año la iglesia pueda ir aumentando el presupuesto de prestaciones designado para ello.

4. Se pueden crear casas de retiro que pudieran servir también como centros de entrenamiento para usar la  experiencia de los obreros jubilados con los nuevos candidatos.

5. La agencia debe asegurarse de que haya un seguro que cubra al misionero, tanto en su país de origen como a donde va, así como generar un fondo para casos de emergencia, salida a otros países para recibir atención médica, casos de guerra, o desastres naturales (especialmente en lugares de alto riesgo).

6. El misionero desde el inicio debe hacer un presupuesto específico para cada rubro, tener cubiertos todos los riesgos  y prever el fondo de retiro, una pensión suplementaria y un seguro de su país. 

Relaciones entre obreros

1. Se debe hacer un énfasis en la incorporación de programas de módulos prácticos y teóricos sobre las relaciones interpersonales, manejo de carácter, sujeción, liderazgo, etc.

2. El director de campo es el responsable de la solución de conflictos. A menos que el problema pase a mayores, deberá intervenir la iglesia y la agencia misionera.

3. Que la agencia evalúe perfiles psicológicos o de personalidad a los misioneros antes de salir al campo. Así mismo, el candidato deberá tener tiempos prácticos de equipo bajo supervisión de la misma iglesia.

4. Desarrollar charlas informales antes de salir y en el mismo campo de misión sobre solución de conflictos. Estas charlas deberán ser dictadas por personas con experiencia de campo.

5. El rendimiento de cuentas unos a otros, sin importar su estado civil, es importante para que el obrero exprese con claridad sus conflictos interpersonales.

6. Que el misionero conozca con antelación, por lo menos, lo básico de la vida cultural del equipo al que va a pertenecer en el campo. Es decir, que tenga un conocimiento previo de los diferentes caracteres dependiendo del país de sus compañeros.

7. Que la iglesia y la agencia velen por tener una comunicación o conocimiento con cada miembro de equipo al cual pertenece su obrero en particular.

8. Que los obreros mantengan reuniones periódicas de equipo, exclusivamente para hablar de relaciones interpersonales, no de trabajo.

9. Que los misioneros establezcan entre sí acuerdos de convivencia y límites, dependiendo de cada familia u obrero soltero. Esto ayudará a mejorar y entender los comportamientos entre sí.

10. Que se creen encuentros de obreros en el campo para tener tiempos de compartimiento y retiros espirituales propicios para el perdón y la sanidad interior.

Comunicación entre líderes de agencias y obreros

1. La comunicación es el fundamento que lleva al éxito de las relaciones entre líderes agencias y obreros.  Actualmente los avances tecnológicos benefician este proceso acortándolo y siendo más eficientes, por lo tanto, no hay pretexto. 

2. Debido a la confidencialidad de los asuntos misioneros es necesario que el misionero, la agencia  y la iglesia establezcan previamente los canales de comunicación y el lenguaje a usar.

3. El pastor y el líder deben efectuar una visita al campo mínima cada dos años y una llamada telefónica cada tres meses. Debe haber, por lo menos, una comunicación  por mes entre el obrero y el líder. Aprovechar los programas de computadora e Internet para poder hablar con el misionero y  que él se comunique con la congregación.

4. Capacitar a los misioneros en talleres de comunicación como: manejo de Internet, redacción de cartas de oración, relaciones interpersonales y manejo de conflictos.  La comunicación debe ser continua y de doble vía, incluyendo información de la obra y aspectos personales.

Adaptación al campo

1. La iglesia debe hacer el perfil psicológico del candidato para que conozca sus debilidades, conocer su entorno, testimonio fuera de la iglesia, su carácter su capacidad para interrelacionarse, su responsabilidad con entrega de cuentas, así como  para evaluar la habilidad del candidato en aprender otro idioma. 

2. La iglesia debe relacionar al candidato con otras iglesias u organizaciones que lo expongan a otras culturas, o en una cultura diferente pero cerca.

3. La iglesia debe capacitar al misionero en talleres como: misionología,  entrenamiento transcultural teórico y práctico, bases bíblicas, sociales y personales, cómo resolver conflictos, que ministre a grupos minoritarios en su país que no hablen su mismo idioma.  De ser posible debe tener una capacitación previa en un lugar donde existan personas de la cultura que quiere alcanzar.

4. El candidato debe trabajar con el equipo ministerial antes de salir al campo. También, capacitarlo en todo lo relativo al trabajo en equipo, convivencia, comunicación sincera, etc. Se debe desarrollarle un programa de discipulado y seguimiento.

5. El misionero antes de salir debe indagar sobre la cultura e identificarse, incentivar el aprendizaje del idioma del lugar a donde va porque el idioma es fundamental del lugar en donde ministran, de ser posible, se debe contemplar dentro de su presupuesto un fondo extra para financiar sus estudios del idioma con una persona nacional.

6. El candidato debe pasar tiempo de corto plazo con familias extranjeras o etnias autóctonas del mismo país.

7. Los institutos de capacitación misionera deben tener cursos de lingüística y fonética aparte de enseñar otro idioma.

8. Al estar en el campo, el misionero debe estar por lo menos dos años estudiando la cultura y el idioma, sin introducirse en ningún ministerio, e ir con un corazón sensible a la cultura y no ofenderla siempre y cuando no vaya en contra de la Biblia.

Solteros

1. La iglesia y la agencia deben definir las actividades que cada quien va a llevar a cabo para cuidar a los solteros, identificar sus debilidades antes de enviarlos para darle cuidado en esas áreas, comprobar que esté emocionalmente saludable y contento con la soltería. 

2. Los solteros deben ser enviados al campo dentro de su contexto, preferiblemente que haya un matrimonio para que no estén solos. Se recomienda enviarlos a zonas donde ya exista una obra para que tengan el respaldo de un equipo.

3. Reevaluar las reglas que las agencias imponen a los solteros, deben ser más flexibles.

4. Deben ayudarlos a que establezcan amistad con una o dos personas del mismo sexo para fomentar la cobertura espiritual por medio de un plan establecido y organizado; y en lo posible, que trabajen juntos en programas y proyectos.

5. El misionero soltero debe recibir capacitación que le permita analizar su realidad personal y que lo ayude en la experiencia que vivirá, así como también, en la limitación que puede tener de acuerdo a la cultura, por ejemplo: depresión, santidad, noviazgo, trabajo en equipo, etc. Las mujeres no deben ser enviadas a vivir solas sino integrarlas a una familia.

6. La iglesia, por medio de los contactos específicos y por el comité de misiones, debe mantener comunicación con la familia y amigos del misionero. 

7. Se debe capacitar a la iglesia para que entienda las luchas, soledad, y cargas que enfrentan los solteros en el campo. Así como también, a ayudar a aquellos que se casan en el campo a que tengan un contextualización con su futura pareja.

Éxito y fracaso

1. Que la iglesia y el misionero entiendan que el éxito está en la obediencia. Los resultados pertenecen al Señor.  Se debe cambiar el concepto de éxito, el estar en el campo es ya un éxito.

2. Se debe conocer el campo para poder planificar y hacer un proyecto por escrito bien definido y a la vez flexible. Establecer un sistema de evaluación de su trabajo cada seis meses para comparar las metas y los resultados. Establecer un programa de incentivos. Se debe tener un plan que debe ser revisado, analizado y evaluado periódicamente.

3. Se debe tener un método de evaluación espiritual, intelectual, emocional y teológico. La persona que evalúa debe pertenecer a cuidado integral y debe entender el área de campo donde está el misionero. 

4. El principal factor de éxito en el misionero es su vida espiritual. La iglesia debe ejercer la motivación por medio de alguien que la misma iglesia designe.

5. La evaluación debe ser un trabajo en conjunto entre misionero, iglesia y agencia porque cada uno tiene su propio concepto de éxito. Para ayudar en la evaluación se deben proponer metas realistas, objetivos concretos y crear proyectos en base a las necesidades de la comunidad, no se deben duplicar esfuerzos.

6. Algunas de las razones por las que el misionero fracasa son: falsas expectativas, falta de preparación, equivocarse al establecer metas y objetivos.

Trabajo y descanso

1. El tiempo de descanso y vacaciones es una problemática cultural en América Latina. Se debe revertir el proceso para que tanto pastores y misioneros puedan tener sus vacaciones.

2. Se debe aclarar el concepto de vacaciones: no es sinónimo de no hacer nada, sino  hacer lo que me gusta sin culpa. El misionero debe tener la libertad de pedir vacaciones y decidir qué quiere hacer de ellas.  Se debe respetar el tiempo de descanso.

3. La iglesia debe crear  un fondo económico para el tiempo libre de compromisos (vacaciones).  Así mismo, designar a una familia anfitriona y receptora del misionero cuando llega de vacaciones. Deben prepararle una agenda que incluya descanso, cuidado físico, cuidado en su salud, finanzas, evaluaciones, etc.

4. Se deben separar las vacaciones de las visitas ministeriales, aunque en el mismo viaje se pueden combinar ambas cosas de una manera adecuada y sin presiones.